Sanfic 12 - Nunca Vas a Estar Solo
Por Gabriel Mira Montecinos
“Nunca vas a
estar solo” es el primer largometraje de Alex Anwandter siendo estrenado en el
2016 e inspirado en la muerte de Daniel Zamudio (sí, ese mismo que cantaba en
la banda Teleradio Donoso en el 2005 y luego por su carrera solista). Luego
de recibir el premio del público en la edición 2016 del Festival de Cine de
Santiago, SANFIC, llega a las salas.
Esta cinta
fue galardonada con el Teddy Award, un premio que se entrega a películas de
temática gay, lésbica, bisexual o transgénero. El paso por festivales de esta
cinta ha sido bastante exitoso, obteniendo el premio a mejor película de
ficción en el certamen especializado en temáticas LGTB, Tel Aviv Film Festival
y a la mejor película iberoamericana en el Seattle International Film Festival.
La película
cuenta la historia de Juan (Sergio Hernández) y Pablo (Andrew Bargsted), padre
e hijo respectivamente. Un administrador de una fábrica de maniquíes el
primero, un joven estudiante de danza el segundo. Distantes entre sí, aunque sin ser frívolos,
ambos parecen convivir solo a ratos debido a las largas jornadas de trabajo de
Juan, la enérgica vida de Pablo de fiesta en fiesta y encuentros con su vecino
Félix (Jaime Leiva). Desde el inicio se percibe una atmosfera un tanto hostil
en el entorno de los protagonistas: la típica vecina cahuinera que se mete
donde no debe y en los violentos jóvenes de la población.
El filme
resulta interesante en varios sentidos. El primero es la forma en que trata el
tema LGTB, siendo que, en la actualidad aún es raro ver largometrajes chilenos
que directamente aborden estas temáticas.
En segundo
lugar, el modo en que plasman a este adolescente asumido con su identidad sexual
y las peripecias que hace para tratar de pasar desapercibida en su entorno. Un
entorno que es una suerte de radiografía sobre los barrios bajos chilenos
llenos de violencia y discriminación. No es lo mismo ser gay en el barrio alto
que en un barrio de clase media baja.
El eje
central de la película es el padre desesperado y desesperanzado que intenta
aferrarse con todo lo que tiene a la más mínima señal que demuestre que la
realidad puede cambiarse. Un padre que ve como en la fábrica de maniquíes que
administra va volviéndose cada vez más prescindible. Todo esto sumado a la
hospitalización de su hijo debido a una golpiza propinada por el mero hecho de
ser homosexual.
Juan parece
encaminarse a un futuro decadente y vacío, y se resiste a él con las pocas
herramientas que tiene a su disposición, revelándose contra este orden
previamente establecido que es la vida.
Estéticamente
la película tiene varios aciertos visuales que dan cuenta de que Andwandter
junto a su equipo poseen un gusto delicado, pero calculado que transmite con
elocuencia los diferentes matices en sus escenarios. Por ejemplo, los
colores llamativos que muestran al personaje adolescente contrastan con el
mundo gris del padre, que va tomándose poco a poco la atmósfera de la película.
Hay algunas imágenes como las tomas con los maniquíes y la clase de danza
realmente que demuestran parte de esto.
Finalmente,
“Nunca vas a estar solo” se instala como una película que se
acerca de manera honesta a temas y personajes que, aunque solo llegan a ser
tema importante cuando la violencia se hace presente, siempre han estado ahí.

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