Sanfic 13 - LOS TERRITORIOS: MÁS DECEPCIÓN QUE ALEGRÍA


Por Belén Sofía Saldías Maldonado

Sanfic (Santiago Festival de Cine Internacional) destaca año a año por su variada y nutrida cartelera y la versión número 13, obviamente no fue la excepción. Por la competencia internacional en esta ocasión compitieron 9 películas, siendo Los territorios, la que más me llamó la atención.

Los Territorios es un largometraje argentino – brasileño estrenado en el año 2017, dirigido y protagonizado por el trasandino Iván Granovsky que cuenta  la historia de un joven productor de cine y autoproclamado hijo frívolo de un prominente periodista argentino que después del ataque a Charlie Hebdo, parte en un viaje a sitios de conflicto geopolítico contemporáneo. No es una tarea fácil determinar dónde termina la primera línea y el viaje del ego de este corresponsal de guerra comienza a ser aún más difícil.

Sin duda así es como te venden este largometraje. En un comienzo puedes comprarte toda esa trama media periodística mezclada con la ficción, de un cineasta que quiere llegar a la línea de combate, para poder tener un buen material para su próximo trabajo, pero a medida que pasan los minutos y la película se va desarrollando, va dejando un gusto más amargo que dulce.

Los Territorios tiene una dinámica entretenida, ya que el protagonista en su intento por conseguir buenas historias viaja por casi todo el mundo, pasando desde Chile a Francia y
Jerusalén, llegando incluso a Lesbos, Grecia. Pero esta misma dinámica rápida de pasar de un lado a otro, va haciendo que en la película se vaya generando un desorden, un constante desorden, de  imágenes de viajes por aquí y por allá, que finalmente termina por llevarse toda la atención.

El largometraje termina siendo más bien una especie de documental o docuficción, o como lo definió el propio Granovsky, una autoficción, donde se toman hechos de la vida real como su carácter de productor y cineasta y personajes como su propio padre, el periodista Martín Granovsky para recrear esta búsqueda por el mundo.

Si bien no me pareció una película mala, ya que en la votación del público la califique con un 5, me sentí un poco engañada con esto que te venden en un comienzo, obviamente siempre comparándolo con el producto final. Y esto se ve reflejado en declaraciones que el mismo Iván Granovsky dio “la película más allá de una historia sobre este joven productor que va en busca de buenas historias para su próximo trabajo, termina siendo el viaje por el mundo de un burgués occidental”. Es por esto mi decepción.

Es por esto y por nada más, ya que tenía la esperanza de encontrarme más con  esta trama media periodística ligada a la guerra y al cine -que fue por lo que me llamó la atención en primer lugar- que los viajes de un argentino treintañero costeados por su madre a la cual no le contesta los correos.

En la rueda de preguntas al final de la presentación de la película, Granovsky confesó que el producto final nunca fue la idea inicial de su trabajo, ya que en un comienzo era la historia sobre un periodista deportivo. Esto se nota, se nota que no era así por el desorden que ya mencionaba anteriormente, se nota por el constante y rápido cambio de escenario y a veces medio extraño en comparación con el resto del largometraje y se nota porque no termina siendo como te la venden, simple y sencillamente por eso.


Si me preguntaran si recomiendo esta película, la respuesta sería que sí, pero con la única condición de que no lean la sinopsis ni se informen sobre el filme antes de verla. Esto para que no se creen una expectativa inicial que finalmente no se termina cumpliendo y para que no se lleven la misma decepción que me llevé yo cuando la vi.

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