Frozen: una aventura congelada



Cuatro años han pasado desde que las salas de cine se llenaron de niños pequeños acompañados de sus padres para ver Frozen. Hasta la fecha, la producción de Disney sigue siendo un éxito indudable.

La cinta dirigida por Chris Buck, nos entrega una mirada  completamente diferente a las películas anteriores de la compañía. Frozen no es la típica historia donde el príncipe salva a la princesa con un beso de amor verdadero. Más bien, seremos testigos de un juego irónico a dicho cliché.

Frozen representa al nuevo Disney. Con esta película vemos cómo de a poco la compañía se está adaptando a los tiempos en que vivimos, entregando así a los niños nuevos valores y dejando enseñanzas que van más allá de encontrar un príncipe encantador que salve a la princesa en apuros.

El largometraje desde su estreno ha ganado dos premios Óscar como mejor película animada. El montaje fue inspirado en La reina de las nieves de Hans Christian Andersen, ocupando el lugar 53 entre las producciones de Disney.

La película es entretenida, rápida y fácil de ver y entender, donde el público infantil queda fascinado con las canciones y personajes, mientras que los adultos quedamos impresionados con la temática.

Lo que más puedo destacar de Frozen es que se ubica dentro de un contexto actual, adaptando así los valores a una sociedad más moderna donde la felicidad no es sinónimo de príncipe encantador.

La película trata de dos hermanas, Elsa, quien tiene poderes de hielo, y Ana, su hermana pequeña que se encuentra ilusionada con casarse con Hans. El día de la coronación de Elsa, ella pierde el control de sus poderes, escapándose del castillo, dejando a todo el pueblo bajo el hielo. Ana la va a buscar, dejando a Hans a cargo del pueblo. En el camino, se encuentra con Kristoff, Sven y Olaf, siguiendo así una travesía para encontrar a su hermana.

Elsa tiene una  personalidad fuerte, que termina rebelándose contra todo lo que ha conocido para ser libre y vivir su propia vida sin importar lo que digan los demás. Es en este contexto que podemos ver cómo de a poco se va empoderando hasta ser capaz de defenderse y vencer en la película.

Por otra parte, Ana es la hermana divertida e inocente, que siempre piensa bien de las demás personas. De esta forma, Ana representa al antiguo Disney, donde veíamos a princesas soñando con encontrar al hombre perfecto, mientras que Elsa se acerca más a la realidad de las mujeres de la actualidad.

En temas de animación Disney nunca decepciona, y en Frozen, las escenas están realizadas a la perfección, mostrando paisajes como la Aurora Boreal o los bosques llenos de nieves. Pero en este tema, el mejor momento es cuando Elsa construye su gran castillo de hielo mientras canta “libre soy”.

Lo mejor de la película, es la trama, ya que esta es una historia de amor, pero amor de hermanas. Dejamos atrás a los hombres y el llamado “amor verdadero”, para enseñarle a los niños que hay algo más allá de encontrar pareja para ser feliz, porque la familia es igual de importante y muchas veces ese amor es más verdadero que cualquier otro.

Es así como dan cuenta de que el amor que sienten las hermanas, trasciende todos los límites, aún cuando a Elsa se le dificulta expresar sus sentimientos con los otros y Anna sigue dispuesta a ayudar a su hermana para que vuelva al lugar donde pertenece. Así, este amor y valores familiares que poseen, toman el protagonismo en la película, para dejar en segundo plano lo típico que podemos ver en las películas de Disney, amor y romanticismo.

Por otra parte, Disney siempre se ha caracterizado por tener grandes villanos, pero en el caso de Frozen, el villano no lo reconocemos hasta el final, dando un giro drástico en la historia, produciendo el odio inmediato hacia este nuevo ser malvado que engaña a las protagonista.

Esta película se ha enmarcado dentro de un contexto actual, en el cual ha ido cambiando la visión acerca del amor y las relaciones. Ya que una de las hermanas no se queda con pareja, pero aún así es feliz, alejándonos de manera drástica al mensaje entregado durante décadas de Disney, donde la felicidad y la vida perfecta se conseguían con un hombre. De esta forma, Disney cuestiona todo lo que ha creado a lo largo de su trayectoria con las princesas anteriores.

Otro de los puntos a destacar es la música, la cual estuvo a cargo de Cristophe Beck. Al igual que con películas anteriores, Disney adaptó la canción principal de la película para reproducirla en las radios en conjunto con Demi Lovato y Martina Stoessel. De esta forma, no sólo la película fue un éxito, sino también la banda sonora.

Sin duda, Frozen se ha transformado en un fenómeno, llegando a todas las generaciones. Estoy segura que no existe persona que no haya cantando libre soy, libre soy, a pesar de no haber visto la cinta.

El amor de hermana nunca antes se habìa visto como un tema central en una película animada, es por eso que me atrevería a decir que Frozen marca un  nuevo precedente en el cine animado, al traer temáticas frescas, pero con un sentimiento real.




Por Constanza Martinez

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