¿Ir a las fondas o quedarse en la casa?
Por Danilo Carrillo
No soy un fanático de las fondas que se hacen durante las fiestas patrias debido a varios factores, por ejemplo; el precio, el colapso de gente. Es variable en ese caso debido a que la gente le encanta ir las fondas con el fin de compartir un buen rato con la familia.
Hay gente que le encanta ir a las fondas por ese motivo mencionado anteriormente, no es mi caso.
Durante la primera jornada de fiestas patrias, con mi familia, decidimos quedarnos en la casa con el propósito de hacer un rico asado y comer hasta el cansancio para celebrar como se debe el inicio de fiestas patrias.
El 19 de septiembre decidimos ir hacia la fonda del trapiche ubicada en la comuna donde vivo, en Peñaflor. Esa fonda tiene una particularidad, se inició en el año 2013 cuando se inauguró el parque ubicado en Peñaflor. Ese mismo año la gente se fue en masa hacia esa fonda desde Talagante, El Monte o Melipilla y Calera de Tango, que son comunas cercanas, además vino gente desde Santiago.
Durante esa jornada tomé el tiempo observando los alrededores, es decir, las carpas, lo que ofrecían como, por ejemplo, empanadas, anticuchos, churrasco, papas fritas y el famoso terremoto.
Donde supuestamente esta todo armado para que lo pases bien, pero cuando entras a la fonda se quiebra todo el sueño para transformarse en pesadilla especialmente cuando ese periodo se supone que deberías pasarlo bien con toda tu familia o incluso solo.
Desafortunadamente no fue una buena experiencia por varias razones, una de ellas fueron los anticuchos de vacuno que comí estaban duros parecía una mezcla de goma quemada con chicle. El terremoto con helado de crema asqueroso con mucho pípeño demasiado amargo. No logro comprender como pueden cobrarte $3000, hasta $5000 pesos por un pedazo minúsculo de carne en un palillo, con mucha sal y poco gusto.
La parte que encontré horrible fue ese olor fétido, nauseabundo al límite putrefacto de los carros vendiendo sándwich de potito donde siempre te surge esa misma pregunta, ¿quién carajo logra comer eso? Alguien que debe tener un estómago a prueba de balas o alguien verdaderamente suicida. La otra muy pésima fue el maldito taco de gente que se juntaba en la vereda, cuando me iba dirigiendo hacia al parque debido a que imbéciles se les ocurre vender justo en el medio de la vereda, no falta el idiota que compra esas cosas donde siempre los vendedores se tiran.
El momento que más da rabia es al momento de comprar por un precio astronómico por poca cantidad y pésima calidad donde te venden todo añejo con un aspecto bastante raro y sospechoso. Y por terminar el ruido insoportable donde ni siquiera puedes conversar con tu acompañante por esos bajos demasiado fuerte que serían capaz de provocar una hemorragia en tus oídos.
En fin, eso claramente me hizo entender que me fastidian las fondas y no juzgo a la gente que le guste ir, sin embargo, en mi opinión personal tengo una preferencia por quedarme en mi casa donde si puedo compartir cada momento de esas fiestas patrias comiendo asado, empanadas, tomando chicha o terremoto hasta el cansancio. No puedes comparar esa sensación donde estas rodeado de gente que te aprecia y donde puedas comer una rica ensalada a la chilena sentado en tu casa.
En conclusión, prefiero mil veces ir hacia otra ciudad para explorar un nuevo ambiente durante el receso de fiestas patrias, que quedarme en un rincón muerto donde hacen una fonda solo por comercio, donde ni siquiera se preocupan de atender bien.


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