BLOND – FRANK OCEAN (2016)

El mundo esperó cuatro años por algo nuevo de Frank Ocean, después de haber quedado enganchado del clásico instantáneo de Channel Orange (2012, RCA), y el tipo respondió con su propia Santísima Trinidad compuesta por un zine con colaboraciones de primera línea, “Boys Don’t Cry”, su atmosférico álbum visual “Endless” y el esquivo y postergadísimo segundo disco Blonde.
La publicación de Channel Orange vio a un Ocean superando las expectativas que se habían formado después de sus sencillos “Novacane” y “Swim Good”. Un R&B para los millenials digitales que hablaba de amores problemáticos, platónicos y no correspondidos. En su debut, Frank Ocean hacía zapping por canales románticos, verdades personales, y que sintonizaban con su bisexualidad confesada una semana antes en su Tumblr. Jugada marketera o no, sirvió para contextualizar parte de las letras y sumarle honestidad a un disco esencial.

Frank Ocean no estuvo estos cuatro años descansando mientras los fans pedían nuevas canciones y repetían insaciablemente las que ya eran suyas. El hombre había vuelto al trabajo apenas su disco debut cosechaba sus primeros elogios y su nombre se ubicaba entre los más importantes del R&B contemporáneo, incluso llevándose un Grammy para la casa, después de su recordada performance de Forrest Gump en la ceremonia de premiación en el 2013.
Ese mismo año, Ocean había incorporado a sus conciertos un par de canciones nuevas sin nombre que la salida de Blonde nos permite ahora titular. Ivy y Siegfried debutaban en versiones más primitivas, lo que hacía especular que el estadounidense ya tenía un arsenal de canciones compuestas y que no pasaría mucho tiempo para que un segundo disco saliera a la luz.

Vídeo "Ivy" Frank Ocean (2016)
Lo cierto es que por esa fecha no había señales claras de que el artista haya entrado al estudio a trabajar en el sucesor de Channel Orange y no fue hasta principios de 2014 que conocimos a través del Instagram de su fotógrafo lo que hacía “Frank in the lab…”
Desde ese momento todo fue una seguidilla de rumores tras otro sobre el estado de avance del nuevo disco, también hubo grandes bromas entremedio que se sintieron como puñales para las esperanzas colectivas de sus seguidores.
Pero quizá el engaño más grande salió de boca del círculo cercano a Ocean, al confirmarse por parte de su representante que el nuevo disco, “Boy’s Don’t Cry”, estaba terminado y vería la luz en Julio del 2015, acompañado de un zine con textos propios y de cercanos al artista.
Con un cambio de nombre de último minuto, el 20 de agosto de 2016 fue cuando por fin “Blonde” se dio a conocer al mundo, de manera exclusiva para Apple Music, además del video de “Nikes”, primer single del disco.
El hype era el enemigo que Blonde (blond, según la portada del disco como forma de estilizar el nombre) combatía desde la primera escucha, pero que desde ahí supo conquistar.
La apertura de “Nikes” es una oda anti materialista que encuentra la lírica en textos de Ocean escrito tiempo atrás en su Tumblr y que juega peligrosamente con una elevación del pitch de su voz que se alarga mucho más allá de la mitad de la canción, haciéndose innecesaria narrativamente y a ratos fastidiosa.
Blonde es el disco más personal de Ocean, en comparación a esa antología de ficciones y verdades que pareció ser Channel Orange. Aquí nos topamos con las amistades, los temores, los miedos y hasta la madre del artista, en “Be Yourself”, en un mensaje de voz que advierte de las consecuencias de las drogas y el alcohol y aconseja ingenuamente que no nos acerquemos a ellos. “Facebook Story” sigue la forma del tema anterior, a través de la voz del productor francés SebastiAn que relata cómo su relación se acabó producto de los celos causados por una solicitud de amistad rechazada.
Tal vez el éxito entre el público más joven del disco debut de Frank Ocean radica en la capacidad de reflejar en sus canciones la sentimentalidad millenial sobre la inseguridad frente a la condición sexual, los amores no correspondidos y el sexo como la última de las utopías en una sociedad deshonesta y prejuiciosa. En Blonde, el sexo y las relaciones conflictivas parecen tener un protagonismo de principio a fin, además de un elemento político no visto antes, refiriéndose a los asesinatos de afroamericanos en Estados Unidos, homenajeándoles en versos audaces y en el video de Nikes (donde A$AP Rocky rinde tributo a su fallecido amigo A$AP MOB sosteniendo una foto suya sobre sus manos).
El disco encuentra calidez en una producción no sobrecargada, donde en pocas canciones aparecen instrumentos análogos, como el piano y la guitarra, pero que no deja de sonar orgánico gracias al protagonismo de la voz de Ocean y su manejo exquisito.
“I thought that I was dreaming, when you said you loved me”, suena en el primer instante de Ivy, con un Ocean que se desnuda respecto a un amor repentino y sobrecogedor que vivió en tiempos pasados que todavía recuerda y se culpa de los errores cometidos, haciendo gala de un rango vocal más amplio de lo que habíamos escuchado anteriormente. Así mismo, la instrumentación es estas y otras canciones consta de una guitarra, que parece una espectacular fuente donde sus palabras flotan, y que ayudan a dar esa atmósfera íntima y sensual.
Blonde se enmarca como un disco que no busca repetir la fórmula del anterior en materia de hits y grandes coros, sino que utiliza su propia voz en fondos minimalistas que privilegian las sensaciones y un estado de ánimo que lo transforma en una placa cohesiva sonora y líricamente. Pero no por esto deja de ser ambicioso, como “Nights” deja claro en su extensión y variedad sonora que oscila entre un rap agresivo para calmarse en un R&B melancólico en la segunda mitad de la canción.
Frank tiene ahora 28 años, y su voz se ha vuelto más fuerte y habilidosa, al tiempo que sus historias se tornan más abstractas.
El magazine del disco, estrenado solo en tiendas específicas de Orlando elegidas por el mismo Ocean, contiene una serie de agradecimientos a artistas que ayudaron directa o indirectamente a la creación del disco, mediante su aporte en letras, producción o solamente inspiración a través de su música. De ahí que no parezca extraño encontrar en la lista nombres como David Bowie, Brian Eno, Gang of Four o Elliot Smith, en cuyo caso usa parte de la letra de “A Fond Farewell” para un pedazo de Siegfried. 

Blonde es un disco inspirado y excitante, que no planea seguir el camino que él mismo trazó, sino que apuesta por desafiar su creatividad y su capacidad de hacer canciones audaces y con contenido. Ocean refresca el panorama del R&B estadounidense para hacerse discutir como un disco inevitable para hablar de 2016.

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