Cartagena ya olvidada
Para mí todos los lugares para ir de vacaciones son buenos.
Incluso hasta ir al mall o al cine, o sitios que no sean turísticos, como ir a
una plaza. Porque el sólo hecho de estar de vacaciones lo es, puedes relajarte,
compartir con tus amigos y familia, y hacer todo lo que no pudiste mientras
estabas ocupado en el trabajo o la universidad. Emprender un viaje a una playa,
un campo, o a un desierto es conmovedor, todos estos sectores son lindos y están
bien cuidados, pero hay algunas excepciones.
Realicé una mini-encuesta para encontrar cuál es el peor lugar turístico
dentro del país y el ganador por una
unanimidad fue Cartagena. Este balneario es un tema sensible porque sus
críticos son llamados “clasistas” y no quiero ser uno de ellos, así que
abordaré esto no culpando a sus visitantes, sino que a los verdaderos
culpables, su Municipalidad y el gobierno.
Las críticas de mi mini-encuesta están dirigidas a lo copada
que está la playa y lo sucia. Yo lo puedo confirmar, porque he estado ahí
alguna vez. Si cuando estabas trabajando o en la universidad tenías que lidiar
con el metro en horario punta, esto es similar. Si en el Transantiago está todo
sucio y tienes que cuidar tu cartera, esto es comparable. Pero Cartagena
debería ser para disfrutar, no para estresarse.
El problema de Cartagena radica es que todos saben sus dificultades,
pero no se hace nada al respecto. Geográficamente, la arena es fina y gris y el
oleaje suave, es bonito, tiene todo para el éxito, pero está mal administrado.
Hace algunas semanas, Morandé con Compañía lanzó un gracioso
videoclip –con el que me reí mucho gracias a su estupidez- llamado “Te gusta
poco” ambientado en Cartagena. La Municipalidad anunció acciones legales
justificando que la vulgaridad del vídeo no refleja la identidad de su gente y
que sólo los estigmatiza, ¿Pero fue Kike Morandé quien lo estigmatizó o fueron
sus autoridades al no hacer nada para cuidarlo?
Según un análisis de Carabineros, tan sólo en enero de 2015,
en Cartagena se registraron 91 robos con intimidación, la cifra más alta entre
todos los balnearios del país. Esto no sólo afecta a los chilenos, sino que a
los turistas extranjeros. Si se sabe que la demanda de visitantes es alta, y
están molestos por la estigmatización, lo que debiera hacer el gobierno es
reforzar la seguridad e invertir en la zona, limpiar, colocar baños
municipales, adornar.
Su decadencia no se cuestiona, es algo ya aceptado por todos,
incluso por sus vecinos, que claramente querrían que este lugar se transformara
en uno más amable. Los patrimonios de esta ciudad están protegidos legalmente,
pero en Cartagena la ley pocas veces es tomada en cuenta. Es un tema tan
asumido que ya es olvidado.
Definitivamente no lo puedo recomendar para ir de
vacaciones. Me gustaría hacerlo, pero no puedo. El día en el que alguien o un
grupo de personas tengan la suficiente voluntad para solucionar esta problemática
podré. Por mientras, sólo queda que el inconsciente
colectivo siga teniendo la imagen de una Cartagena con dificultades, donde es
mejor “no meterse”.
Por Gabriela Duarte


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