Curarrehue/Puesco: completa conexión con la naturaleza

Siguiendo con el amor por mi tablita (el skate) este verano tuve la oportunidad de ir a uno de los lugares más bellos del sur de Chile y, aprovechando que se acerca la fecha de vacaciones, es bueno que conozcan un poco de esta zona.

Curarrehue/Puesco fue la primera parada de mi verano. Gracias a la invitación de los chicos del sur que practican Longboard y skate pude estar presente en este lugar que se encuentra a 1 hora de Pucón, cerca de la frontera con Argentina.

Esto sin duda es mucho mejor que los comerciales de Colun, partiendo por el cielo despejado, el sol que pega suavecito en la cara, el viento fresquito y el interminable verde que acompaña todo el camino desde Pucón a Puesco.

Debo señalar que Curarrehue se encuentra antes que Puesco, por lo que Curarrehue es el lugar donde se puede comprar todo lo necesario para sobrevivir en el camping que se encuentra en Puesco, en pequeños supermercados en donde la tranquilidad es lo principal.

Siguiendo la travesía hacia el destino final, la señal de los celulares se pierde por completo, por lo que de aquí en adelante sólo se escucha el motor del auto, los pájaros que cantan a toda hora del día y las hojas de los árboles que se mueven de un lado a otro.

¿Puesco? EL PARAÍSO.

Puesco Long Fest es el lugar en donde me quedé. Un camping en donde todos los años se realiza un campeonato de Longboard y por primera vez de los 7 años que se lleva a cabo este evento, tendría la categoría miniramp para skate, además de contar con bandas invitadas todos los días que se realiza este festival de longboard.

Por un lado la cordillera y de fondo se alcanza a divisar Las Peinetas, justo debajo de esto el río Trancura pasaba con agua pura y helada. 


Puesco Long Fest cuenta con todas las comodidades posibles para el relajo total. Una piscina, juegos para los más pequeños, un escenario para los eventos y premiaciones de los campeonatos realizados, un sector para realizar slackline y, lo más importante y preciado para mi, una hermosa miniramp para poder patinar todo el día, toda la noche. Se imaginarán ustedes lo primero que hacía al momento de levantarme en el camping: tomar mi tabla y patinar hasta cansarme (o tener hambre).


Por último, el cielo estrellado y con los ovnis que bailaban al ritmo de la música hace que dormir sea lo último que quieras hacer.

No sé si habrá sido la buena compañía, la gente amable que asistió a este evento y estuvo presente, estar alejada de todo el ruido y el malestar de la ciudad o “la magia del sur”, pero es un hermoso lugar que vale la pena recorrer y visitar y, como diría Pancho Saavedra: JAJAJAJAJAJAA, lugares que hablan.

Lo último que puedo decir es que si practicas longboard, skate, slackline, o simplemente te gusta ver alguno de estos eventos, si tienes dinero y tiempo, es necesario que estés presente en este lugar.

Si quiere conocer un poco más de este lugar, les dejo el siguiente video que resume lo que es esta zona, el ambiente y el festival que se realiza todos los años los primeros días de febrero.


Por Jorkhina Polanco

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