Disney World: donde todos los sueños se hacen realidad


Cuando pienso en las mejores vacaciones de mi vida, automáticamente se me viene a la cabeza la primera semana de septiembre del año 2015, cuando visité un lugar donde los sueños se hacen realidad.

Siempre me he considerado una chica Disney, pero nunca estuvo ni en mis sueños más remotos visitar Orlando, hasta que leí un artículo que se llamaba “50 razones para visitar Disney World”. Desde ese día, me obsesioné con esa ciudad y puedo decir que lo sigo estando, tanto así que podría escribir un artículo sobre 1000 razones para ir a Disney.

Disney es un lugar que va más allá de las montañas rusas o de conocer a Mickey, más bien es una ciudad que busca entregar una experiencia maravillosa de principio a fin.

Ir a Disney es una experiencia que requiere de mucha investigación previa al viaje, ya que hay innumerables factores que van a afectar en tu visita, dependiendo si viajas con niños, con bebés, sólo adultos, precio, comidas, estadía, reservaciones… y la lista sigue y sigue. Por ejemplo, yo decidí viajar en la época más económica y cuando hay menos gente, pero, por lo mismo, fui en pleno verano, cuando el calor era tan horrible que era prácticamente insoportable estar en un lugar sin aire acondicionado.


Estas preparaciones antes del viaje pueden significar una gran diferencia entre las experiencias que podrás disfrutar y las que no, ya que por más que quieras entrar al restaurant Be Our Guest (La Bella y la Bestia) no podrás hacerlo si no tienes una reservación, las cuales se hacen con 180 días de anticipación, lo mismo si quieres cenar en el castillo. Además, debes programar tu viaje para ahorrarte unas cuantas filas en las atracciones.

Desde el momento en que uno entra a Disney, las características orejas del ratón Mickey estarán en todas partes, pero TODAS partes, desde los waffles que te dan en el desayuno, el shampoo que se encuentra en los baños de los hoteles, hasta los detalles en las baldosas del suelo. De alguna forma, esto se transforma casi en un juego, donde nos dedicamos a buscar este ícono en los lugares más extraños.


No sé si se pueda escoger qué es lo mejor de Disney, pero lo más destacable son los fuegos artificiales. Cada show hacía que los últimos momentos en los parques fueran lo más maravillosos, ya que luego de haber estado caminando todo el día, con un calor sofocante, llegaba ese momento para relajarte, sentada en el pasto, con un helado (con forma de Mickey obviamente) a contemplar los espectáculos.

Sin lugar a dudas, el mejor show pirotécnico ocurría en Magik Kingdom, con Wishes. Cuando yo presencié este espectáculo, estaba lloviendo torrencialmente, de hecho, nunca en la vida había visto llover así, era tanto lo que llovía que tuvieron que retrasar el show durante una hora. Cuando por fin empezó seguía lloviendo, pero eso era un plus en la experiencia, ya que los fuegos artificiales se cruzaban con los rayos. Así que ahí estaba yo, con mi impermeable de Minnie escuchando la historia de Wishes mientras se reproducían imágenes de los personajes característicos de Disney en el castillo y los fuegos artificiales, en conjunto con los rayos, iluminaban todo el cielo.


Disney es un lugar que se preocupa por cada detalle, lo que se agradece bastante, ya que no te dejan pasar ningún mal rato. Si tu tarjeta de crédito falla y no puedes comprar lo que querías, son capaces de regalártelo para evitar el problema a los visitantes. Además, hacen todo para facilitar la vida de los visitantes, por ejemplo, por muy larga que sean las filas de las atracciones, todas tienen pequeñas entretenciones para que la espera sea más grata.

Y hablando de filas, Si vas a Disney, tu mejor amiga será la paciencia, ya que por mucho que organices tu viaje a la perfección, siempre encontrarás filas, pueden ser desde 10 minutos, hasta más de 1 hora.

Aun así, todo lo vale, ya que Disney World te da la experiencia de retroceder en el tiempo y ser parte de las películas con las que crecimos, de ser parte de la Bella y la Bestia en esa icónica sala de baile, de ir bajo del mar para ver a Ariel o de ver una escena de Indiana Jones en vivo y en directo.

A pesar de que no pueda destacar un momento en particular, porque todo te entrega una sensación de estar viviendo un sueño, cada vez que pienso en mi viaje a Disney, vuelvo a ese momento frente al castillo de la cenicienta, cuando Disney hizo de las suyas nuevamente y mi papá, mi sobrina y yo terminamos hipnotizados con la historia, la música, las imágenes y los fuegos artificiales de Wishes. 

Por Constanza Martinez

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