En busca de la felicidad, una y otra vez

La película dirigida por Gabrielle Muccino, ha marcado tendencia desde el año 2006 a la actualidad. Reconocida por la emotiva historia y sus diferentes premios, esta película siempre se encuentra en el repertorio de quien tenga a su disposición 116 minutos de tiempo.

Basada en una historia real, “En busca de la felicidad”, narra la vida de Chris Gardner, representado por Will Smith, quien es un vendedor bastante inteligente pero que por cosas de la vida no tiene mucha suerte, o mejor dicho, en su vida el éxito parece estar muy lejos de la realidad.

Una historia de esfuerzo, donde el protagonista, junto a su hijo de cinco años (Jaden Smith) sufre hambre y abandono, obteniendo solo puertas cerradas en sus caras. Una trama que recorre todo el camino de un padre que no puede ni cubrir las necesidades básicas de su hijo, pero que día a día se esfuerza por lograr su objetivo: obtener una mejor vida.

Probablemente la historia puede ser una ejemplo de vida, y deja algunas moralejas, como “nunca hay que rendirse”, “todo esfuerzo tiene su recompensa”, “después de la tormenta sale el sol”,etc. Pero siguiendo esa misma línea, se podrían sacar infinitas enseñanzas de la película.

El problema, es que si bien es una historia bastante linda y emotiva, ya parece el cliché del cable, probablemente todos los fines de semanas, nos vamos a encontrar a Will Smith con su hijo en algún canal.

La historia se repite, se repite y se repite. Al principio no importaba dedicar 116 minutos de nuestro tiempo, pero después de cada repetición parece ser más denso. Ya nos sabemos la tragedia de Chris Gardner al revés y al derecho, después de un rato deja de ser emotivo y se vuelve denso. Los 116 minutos parece 216 y la historia cada vez nos genera menos emoción.

¿Cuál será la idea de transmitir una buena película una y otra vez? Está bien, una buena película se transforma en un producto, y vende, pero, ¿Realmente es necesario venderlo hasta que los consumidores se aburran?

Lamentablemente una trama interesante y emotiva como la de la película “En busca de la felicidad” se vuelve una historia más, que se suma a los clichés mamones que ya nadie quiere ver, perdiendo completamente el sentido de una trama que se apega a la realidad.

Finalmente películas con tanto contenido y que permiten reflexionar sobre la vida, al ser basadas en historias reales, se vuelven material tan repetido, que se terminan transformando en una película más que dejó la ola.

Ya no predomina la historia de esfuerzo de Chris Gardner. Cuando pasan la película en la pantalla, se viene a nuestras mentes: “La película de Will Smith, otra vez”, y preferimos cambiar de sintonía o quizás encender la radio.




Por Ana María Kohn I.

Comentarios

Entradas populares