PRAGA, BELLEZA CENTROEUROPEA
Praga es una de
esas ciudades de Centroeuropa que destaca por su arquitectura y que hace al
visitante perderse en sus numerosas callejuelas llenas de secretos.
Uno de sus puntos
neurálgicos es la famosa Plaza del Tyn, con la famosa Iglesia de Nuestra Señora
del Tyn como principal guardián del enclave. Es recomendable evitar las horas
punta para así no encontrarse con aglomeraciones y poder disfrutar del paisaje
que engalana la plaza. El reloj astronómico es su principal atracción. Si es
posible, merece la pena estar frente a él cuando el reloj vaya a marcar una
hora punta. Así podrás ver las famosas figuritas de los doce apóstoles que
hacen aparición en escena mientras se espera a las campanadas.
Un monumento
curioso a visitar lo encontraremos en una calle algo alejada de los focos de
algunos turistas que no reparan en ello. El muro de John Lennon. Una pared con
bellas pinturas y graffitis cuyo colorido captará nuestra atención desde bien
lejos. Un remanso de paz y una oda a la libertad.
Uno de sus puntos
neurálgicos es la famosa Plaza del Tyn, con la famosa Iglesia de Nuestra Señora
del Tyn como principal guardián del enclave. Es recomendable evitar las horas
punta para así no encontrarse con aglomeraciones y poder disfrutar del paisaje
que engalana la plaza. El reloj astronómico es su principal atracción. Si es
posible, merece la pena estar frente a él cuando el reloj vaya a marcar una
hora punta. Así podrás ver las famosas figuritas de los doce apóstoles que
hacen aparición en escena mientras se espera a las campanadas.
Otro punto
turístico es el Puente de Carlos. No te asustes al verlo abarrotado de gente.
Es lo habitual. Aun acudiendo a primera hora de la mañana lo verás repleto de
turistas. Su estilo y la cantidad de esculturas que tiene llama intensamente la
atención, lo mismo que su entrada principal en forma de torre. Los artistas que
se colocan de un lado a otro del puente le da un toque bohemio realmente
hermoso.
El castillo de la
ciudad es una visita imprescindible. No solo por los hermosos edificios que lo
componen, sino por las espectaculares panorámicas de la ciudad que se observan
desde lo alto. A pesar de tener que subir bastante, el pequeño sacrificio será
compensado con una gran recompensa.
Para poner punto y
final al plan turístico arquitectónico, no podemos dejar de visitar las
diferentes sinagogas repartidas por los puntos clave de la ciudad. Son seis, y
si tienes la posibilidad de ir a tu aire, es recomendable visitarlas debido a
las diferencias que existen de una a otra. En una de ellas además, podrás
visitar un cementerio judío.
Pero Praga no es
solo visitar arquitectura y lugares históricos. Es una ciudad con una gran vida
social, tanto diurna como nocturna. Durante el día siempre pueden verse
diferentes actos de entretenimiento, en las mismas calles sin ir más lejos. Algo
curioso es que a las noches, a pesar de que suele bajar la afluencia de gente,
siempre suelen encontrarse numerosos grupos dispuestos a pasar una divertida
jornada nocturna. Esto suele darse mucho en la zona de lo que se llama la
Ciudad Vieja.
Algo que no puede
uno dejar de hacer es tomarse una cerveza en alguna de las infinitas
cervecerías o tabernas que existen en la ciudad. Es una bebida típica en la
ciudad, y también en el país en general. Eso sí, es aconsejable alejarse un
poco del puro centro histórico, aunque sea solo un par de calles. Así nos
ahorraremos un poco de dinero al evitar la zona más turística donde los precios
son mucho más elevados. La gran variedad de cervezas hará que cualquier persona
tenga diversas opciones a la hora de elegir la suya. Una actividad recomendable
tanto para cerveceros habituales como para principiantes.
Una manera de
relajarse sin dejar de hacer turismo es dar un paseo en barco por el río
Moldava. Una excursión recomendable, más si hace un día soleado. Es una buena
manera de conocer diferentes monumentos de la ciudad desde una perspectiva más
cercana al mar. El paseo es agradable y servirá para descansar nuestros
fatigados pies.
Un monumento
curioso a visitar lo encontraremos en una calle algo alejada de los focos de
algunos turistas que no reparan en ello. El muro de John Lennon. Una pared con
bellas pinturas y graffitis cuyo colorido captará nuestra atención desde bien
lejos. Un remanso de paz y una oda a la libertad.
Pero si algo merece
la pena hacer en Praga, como en cualquier otra ciudad del mundo, es perderse en
sus calles, entrar en sus tienditas, charlar con los residentes locales y
dejarse llevar por la magia que encierra una de las ciudades más bellas de
Centroeuropa.
POR ERIK RIOS SALAZAR



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