PRAGA, BELLEZA CENTROEUROPEA

Praga es una de esas ciudades de Centroeuropa que destaca por su arquitectura y que hace al visitante perderse en sus numerosas callejuelas llenas de secretos.

Uno de sus puntos neurálgicos es la famosa Plaza del Tyn, con la famosa Iglesia de Nuestra Señora del Tyn como principal guardián del enclave. Es recomendable evitar las horas punta para así no encontrarse con aglomeraciones y poder disfrutar del paisaje que engalana la plaza. El reloj astronómico es su principal atracción. Si es posible, merece la pena estar frente a él cuando el reloj vaya a marcar una hora punta. Así podrás ver las famosas figuritas de los doce apóstoles que hacen aparición en escena mientras se espera a las campanadas.

Otro punto turístico es el Puente de Carlos. No te asustes al verlo abarrotado de gente. Es lo habitual. Aun acudiendo a primera hora de la mañana lo verás repleto de turistas. Su estilo y la cantidad de esculturas que tiene llama intensamente la atención, lo mismo que su entrada principal en forma de torre. Los artistas que se colocan de un lado a otro del puente le da un toque bohemio realmente hermoso.  

El castillo de la ciudad es una visita imprescindible. No solo por los hermosos edificios que lo componen, sino por las espectaculares panorámicas de la ciudad que se observan desde lo alto. A pesar de tener que subir bastante, el pequeño sacrificio será compensado con una gran recompensa.  
Para poner punto y final al plan turístico arquitectónico, no podemos dejar de visitar las diferentes sinagogas repartidas por los puntos clave de la ciudad. Son seis, y si tienes la posibilidad de ir a tu aire, es recomendable visitarlas debido a las diferencias que existen de una a otra. En una de ellas además, podrás visitar un cementerio judío.

Pero Praga no es solo visitar arquitectura y lugares históricos. Es una ciudad con una gran vida social, tanto diurna como nocturna. Durante el día siempre pueden verse diferentes actos de entretenimiento, en las mismas calles sin ir más lejos. Algo curioso es que a las noches, a pesar de que suele bajar la afluencia de gente, siempre suelen encontrarse numerosos grupos dispuestos a pasar una divertida jornada nocturna. Esto suele darse mucho en la zona de lo que se llama la Ciudad Vieja.

Algo que no puede uno dejar de hacer es tomarse una cerveza en alguna de las infinitas cervecerías o tabernas que existen en la ciudad. Es una bebida típica en la ciudad, y también en el país en general. Eso sí, es aconsejable alejarse un poco del puro centro histórico, aunque sea solo un par de calles. Así nos ahorraremos un poco de dinero al evitar la zona más turística donde los precios son mucho más elevados. La gran variedad de cervezas hará que cualquier persona tenga diversas opciones a la hora de elegir la suya. Una actividad recomendable tanto para cerveceros habituales como para principiantes.

Una manera de relajarse sin dejar de hacer turismo es dar un paseo en barco por el río Moldava. Una excursión recomendable, más si hace un día soleado. Es una buena manera de conocer diferentes monumentos de la ciudad desde una perspectiva más cercana al mar. El paseo es agradable y servirá para descansar nuestros fatigados pies.

Un monumento curioso a visitar lo encontraremos en una calle algo alejada de los focos de algunos turistas que no reparan en ello. El muro de John Lennon. Una pared con bellas pinturas y graffitis cuyo colorido captará nuestra atención desde bien lejos. Un remanso de paz y una oda a la libertad.

Pero si algo merece la pena hacer en Praga, como en cualquier otra ciudad del mundo, es perderse en sus calles, entrar en sus tienditas, charlar con los residentes locales y dejarse llevar por la magia que encierra una de las ciudades más bellas de Centroeuropa.


POR ERIK RIOS SALAZAR       

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