“UNA VENTANA DE CONTAMINACIÓN INDISCRETA” SoaBacheleeh, haga argooo (yayaya, si es seria la cosa)
Ventanas pertenece a la comuna de Puchuncaví, en la V región, tirao’
paValpo, reconocible de inmediato por el cáncer pulmonar que aquí yace hace
años, la refinería de Codelco y Enami,
eso por el lado negativo. Más su nombre, se debe a la ventana natural de roca
que se encuentra en un rincón, y a los pies de la ladera del cerro principal,
la ventanita – como la portada de Antofa, pero sus 5 escalas menos-. Desde ya
les digo que me cuesta bastante escribir seriamente. Esto me genera bastante
pena por el egocentrismo del hombre con la naturaleza y su inepto amor por el
dinero.
Conozco esta playita desde que tengo memoria,
sencillamente porque incluso antes de ser concebido por mis viejos, año a año
mi familia veraneaba en la humilde casa construida por mi tata, con sus propias
manos. Ingeniero, arquitecto, obrero y prevencionista de riesgos de esta morada;
sí, en su mayoría fue obra del viejo Albert, pero eso es cuento de otro libro.
Las dos maneras de llegar al pueblo son por la Ruta
5 norte, o la tradicional Ruta 68.
Ya a unos cuántos kilómetros del cruce deQuinteros,
se empieza a ver el mal llamado faro de Ventanas –la gente le sigue diciendo
así-. ¡No es un faro es una chimenea!
De la monstruosa empresa estatal que
se ha arraigado desde el mar con sus tentáculos de acero, a la entrada del pueblo y no tan alejado del
bosque – no nativo - de eucalipto que adorna sus cerros, lo que sin duda alguna
es un terrorismo a la naturaleza.
Se me hace difícil escribir en esta oportunidad –
como dije -, tengo sentimientos encontrados con Ventanita, pero mejor así, es
un desafío, -aún ahora unos años más viejo- y sabiendo la tóxica realidad de su
sustento. Claro, porque de pendejo uno no se daba cuenta de esos pequeños
grandes detalles y vacilaba no más, cosa que viéndola desde un punto de vista
extremo, literalmente, nos bañábamos en veneno – y quizás hasta qué periferia
marítima alcanza el mierderío estatal-.
Si bien desde su apertura ha dado trabajo a los
pueblerinos de Cau-Cau y sus alrededores; Chocota, Quinteros, Horcón y varios sectores
más; Ventana Alto, Quillota, etc., el costo – a cambio de un trabajo rancio y
perjudicial para la salud - ha sido enorme(ellos
no tienen la culpa, la necesidad toma su forma no mah) . Y no sólo por el
notorio daño ecológico, sino que por el homicidio ralentizado que ha provocado
en quienes han pasado por la refinería y también por los pulmones de quienes
toda la vida han vivido cerca.
El resultado, diversos tipos de cáncer; pulmón,
óseo, capilar, de piel y buuuh, hasta de uña. Era cosa de tiempo que estas partículas,
presentes en la mayoría de los seres vivos, comenzaran a mutar –motivadas por los metales pesados que acá se procesan a
toneladas diarias y que hicieron del mar el regulador térmico de sus
calderones-. Un daño dirigido principalmente a los trabajadores, que nos
son, ni han sido pocos, las familias, secundariamente, el mar, la atmosfera y
en el mismo escalafón de importancia de los dinero-poderosos, al final, los pescadores artesanales. Sí, los
pescadores, porque a cada cierto tiempo una cagaita negligente –su derrame de petróleo de los barcos de
carga, extranjeros y chilenos- de la súper empresa nacional, los obliga a
regirse a una veda necesaria a la extracción de su sustento proveniente del
mar.
La motivación mayor de buscar alternativa, sin
dudas, es la refinería misma. Esta vez la crítica es dirigida a usted tío
Codelco, que ya consciente veo cómo ha destruido un paraíso que sin su existencia,
podría albergar una historia totalmente distinta y mucho más sustentable con
los colores y la alegría que el mar nos da. En cambio la nube gris que usted
representa envuelve de toxicidad un lugar que podría ser kilómetros más hermosos
Toxicidad que espero que no vuelva a Ventanas una
especie de Chernobyl enano.
“Gracias por tanto Ventanita, perdón por tan poco”.
“Gracias por tanto Ventanita, perdón por tan poco”.
Por
Darío Poblete


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